La historia de Pablo Sáenz (San Adrián, Navarra, 2001) parece alejada del clásico molde del futbolista más tradicional. Porque lo suyo con el fútbol profesional no siempre estuvo claro, no tuvo un paso por una cantera de referencia, por ejemplo (salvo una temporada en Osasuna), y por eso, y por una familia con las ideas bien estructuradas, priorizó en muchos momentos la formación a la pelota. Ahora, el extremo encara a los 25 años la oportunidad de asentarse en un club con solera como el Real Oviedo. Y los que le conocen de cerca avisan: "Va a levantar al Tartiere".
Empecemos por su historia personal. El navarro nació en San Adrián, una pequeña localidad de algo más de 6.000 habitantes, en el seno de una familia que siempre tuvo claro que lo primero eran los estudios. De hecho, a los 14 años, Sáenz se fue a Inglaterra, a Leicester, para estudiar allí y dominar el inglés. También jugó al fútbol, por supuesto, en la Brooke House Football Academy. Se quedó hasta los 18. En la urbe del centro de Inglaterra, el extremo fue testigo desde las gradas de uno de los grandes milagros futbolísticos de los últimos tiempos: la Premier League conquistada por el Leicester City de Jamie Vardy, Mahrez y, por supuesto, Claudio Ranieri.
Cuando su carrera futbolística aún arrancaba, tuvo una experiencia distinta a la de un jugador corriente: trabajar en la empresa privada. En su caso, facilitadas las cosas porque se trataba de Ezquerra Group, empresa de su familia por parte de su madre y, además, referente internacional en la fabricación, reconstrucción y mantenimiento de cerradoras de envases metálicos, así como de llenadoras. Allí trabajó entre los 20 y los 23 años montando máquinas cerradoras de latas.
Coincidió esa época con su intento por integrarse en el fútbol adulto, en el Calahorra y el Alfaro, en Primera Federación y Segunda Federación. La llamada del Granada para jugar en su filial, en 2023, fue clave para disparar su carrera. Y, de paso, dejar en segundo plano su trabajo en Ezquerra Group.
El Granada le vio progresar, el Albacete le probó, con éxito en el fútbol profesional, y otra temporada en Los Cármenes le ha servido para confirmarse. Ahora le espera el Tartiere. Dicen desde su entorno que tiene tantas ganas de integrarse en Oviedo que lleva dos meses con el alquiler de su futuro piso cerrado. Uno de los que mejor conoce al extremo, y que ha sido clave en la operación, es Juanfran Moreno, exjugador del Oviedo y representante, entre otros, de Sáenz. Para él, no hay dudas sobre su rendimiento. "Se lo resumo: si el Oviedo no hubiera estado rápido para amarrarlo, ahora mismo estaría firmando por un equipo de Primera División", señala Juanfran como primera aproximación al futbolista.
A la hora de analizar su juego, destaca que "tiene mucho talento. Mucho. Siempre que toca el balón es para hacer daño, por eso tiene esa capacidad de hacer goles y asistencias. No se adorna, sino que es directo".
Considera Juanfran que el momento de comprometerse con el Oviedo también le ayuda. "Llega en una etapa de madurez para él. En Albacete la rompió y en el Granada ha sido importante, sobre todo los dos últimos meses, que ha estado a un nivel espectacular. No te haces una idea de la cantidad de ofertas que he recibido por él esos meses de equipos muy interesantes. Creo que será uno de los futbolistas top en la categoría", considera Juanfran, que va más allá: "Pablo no va al Oviedo de paso, no. Va para romperla y quedarse. No es un trampolín, el Oviedo es un sitio para estar muchos años. Y lo sabe".